PREPÁRATE
- csfasis
- Nov 27, 2025
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Paz y bien hermanos
En la distancia se divisan las montañas que adornan con su altivez, con su fortaleza, su color y su belleza el camino del viajero. A medida que la senda se acerca a ellas, se comienzan a ver en su esplendor, fisuras, valles, erosión, rocas, y quebrantos. Y si el camino lleva al viajero a su interior, se pueden oír el cántico de aves, el susurro del agua del arroyuelos, de la quebrada, del caudal en su valle. Se puede abrazar su esencia y su presencia que son la verdad de la realidad. Así divisan los hijos a sus padres en la niñez, como montañas llenas de poder, belleza y esplendor. A medida que crecen, se acercan más y más a la realidad de sus vidas y pueden ver sus debilidades, quebrantamientos, sufrimientos como también abrazar su amor, su consejo, su entrega y sacrificio.
¿Cuántos de tus ideales perecieron al acercarte a ellos y encontrarte con su fantasía, su mentira y su incongruencia? ¿Qué temores en tu vida desaparecieron a medida que creciste y que cambiaste para enfrentarlos ? ¿Qué nuevos caminos se abren ante tu vida cuando separas la duda, la tristeza, el egoísmo, la soberbia, de tu vida, de tu mente y de tu corazón?
Jesús puede ser para muchos una montaña gigante e impenetrable en la distancia de sus vidas, o una invitaciones para preparar el camino que conduce hacia El. Para quienes deseen buscarle, y adentrarse en su interior, Jesús les ayuda y les prepara para la vida diciéndoles hoy: “Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparaos, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Que tu oración diaria, sea el camino que te acerque al monte de Dios, y puedas ver en realidad quien es, que es y así acampar en su amor y abrazar su consejo”
Que la palabra de Dios te aleje de tus debilidades y te prepare y fortalezca para caminar la senda de Dios y adéntrarte en el bosque de su presencia, en la riqueza de su plan, en el valle de sus promesas. Y que así, puedas guiar a quienes Dios ponga en tu senda a ese mismo encuentro con Dios.
Bendiciones
Mateo (24,37-44)

















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