PASOS DE UN DISCÍPULO
- Jan 24
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Paz y bien hermanos
Construir requiere planear y planear requiere un propósito, el cual necesita de una mente, de un corazón, de una persona. Es que, hay como una especie de telaraña en cada evento de la vida humana, que entrelaza cada paso, cada minuto, cada segundo. En la vida, cada hilo tiene su misión, su propósito, y cada persona debe de darle su matiz personal, su firma, su vivencia o sus carencias. La indecisión construye un hilo débil que puede romper lo que se construya más adelante. La decisión, sustenta la telaraña y los nuevos propósitos.
¿Qué eventos de tu vida han cambiado tus decisiones, metas y proyectos? ¿Qué rumbo sigues hoy día y que rumbo quisieras tener? ¿De qué manera tus decisiones han afectado o afectarán la vida de otras personas?
Jesús, vino con el objetivo de sacar a cada persona de la oscuridad y así ser la luz del mundo y por eso tejió con sus pasos una senda de salvación:
“AL enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retirá a Galilea.
«El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.
Que tu oración desate los nudos que crean conflictos, fortalezca la personalidad débil y limpie tu mente y tu corazón de los fracasos que debilitan tu existencia.
Que la palabra de Dios, sea tu fuente de luz y te lleve a examinar tu corazón y a tu conversión, para que con la ayuda de Jesús, puedas reconstruir la red que has tejido en tu vida, mejorar, sanar tu existencia para luego servir los propósitos de Dios como su discípulo, dando testimonio del poder de El en tu nueva vida.
Bendiciones.
Mateo (4,12-23)











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