LA LEÑA PARA TU CORAZÓN
- Apr 16
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Paz y bien hermanos
Hay emociones que se disipan como la neblina de la mañana, y hay emociones que se quedan arraigadas en la persona, como si fuesen una cicatriz.
El conocimiento personal, radica en parte en saber que en mi no soy, que se disipa, y que realmente se queda. Aquello que practico y experimento a diario, me habla de quien soy. Aquello que visito ocasionalmente, me habla de algo que quisiera ser. Así que no soy sólo polvo y agua, sino también soy un cúmulo de acciones, de decisiones, de palabras y de situaciones.
¿Qué me motiva diariamente y que pospongo? ¿Qué me hace feliz y que me entristece? ¿Quién es más importante para mi y quien no me interesa, a quienes me acerco, de quienes huyó? ¿qué y quién, es lennnnna para mi corazón y que o quien me apaga?
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos le apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Que tu oración te lleve a encender una hoguera en tu corazón que caliente tu alma, tu mente y te lleve a moverte, para actuar y llevar a tu vida acciones y bendiciones.
Que la palabra de Dios, sea la leña diaria para tu corazón, sea fuego del espíritu Santo para tu mente y tu vocación, que te motive, te empuje, te encienda y te saque de tu cataclismo personal, y te lleve a actuar y misionar.
Bendiciones.
Lucas (24,13-35)











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