LA PLAGA QUE DESTRUYE TU COSECHA
Paz y bien hermanos
Las malas decisiones en la vida se convierten en una plaga que regresa una y otra vez a tocar a nuestra puerta. A menos que se aprenda algo de ellas y se cambie algo por ellas.
Cuando nuestros sueños no se cumplen, cuando nuestro esfuerzo no da fruto, cuando se repiten las frustraciones y los errores, hay que mirar al interior personal y ver que lo causa, qué conducta, o pensamiento, o actitud se repite en cada derrota, y preguntarse, qué se ha hecho para cambiarla, que se está haciendo para cambiar eso que yo cargo en mi interior y no me deja crecer.
Jesus encontró en su camino a muchos que se quejaban de los padecimientos de la vida y su sanación estaba en buscar la luz, en trabajar para llevar luz a su interior, en alejarse de lo que oscurece y perturba la mente y el corazón.
“Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas».”
¿Te falta paciencia para esperar que tus esfuerzos den fruto y por eso destruyes la cosecha?
¿Eres consciente de cual es tu mayor error, mas aun asi lo alimentas y lo mantienes vivo? ¿Crees que la solución a tus problemas está en la ayuda que recibes de otras personas? ¿Hasta cuándo?
Que tu oración te de la fuerza para iniciar una senda hacia la sanación interior y al fortalecimiento espiritual.
Que la palabra de Dios sea tu consejera, tu fuente de inspiración para mantenerte lejos del fracaso, la enfermedad, la derrota y así logres dar y mejorar tus frutos.
Bendiciones.
Lucas (13 1-9)
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