ABRAZA CON PERSISTENCIA
- csfasis
- Oct 16
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Paz y bien hermanos
El mundo ha entrado progresivamente en el periodo glacial humano. Es decir, antes alguien te daba un abrazo o una mano para cerrar un acuerdo, para despedirse, para felicitarte, para levantarte o apoyarte. Hoy en día, los abrazos son menos y esa mano se ha ido transformando en correos o mensajes de texto o imágenes de apoyo. El contacto humano se ha ido enfriando y extinguiendo en las relaciones humanas.
Los hogares que compartían lecturas, juegos, eventos, momentos de intimidad familiar, se desvanecen al ser reemplazados por instrumentos electrónicos, que se encargan de abrazar los hijos, sus sueños, sus ideales y su formación. Estos, les brindan a los padres momentos de alejamiento, relajación y privacidad. Ese fenómeno glacial tiene consecuencias funestas como las tiene todo aquello que crece cual maleza, haciéndose más común, más familiar y día a día persiste formando ya parte de las vidas humanas.
¿Qué es más común en tu vida, hablar con tus seres queridos frente a frente o a través de algún instrumento? ¿Qué parámetros o reglas de vida, has planificado y/o ejerces a diario como obligatorios para ti y/o tus seres queridos y cuántos de ellos aíslan, separan, enfrían y distancian? ¿Qué es aquello que es lo más importante en tu vida y de qué manera persistes para que se refleje en tus acciones, pensamientos y palabras?
“Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
Un juez decía: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”
Que tu oración te abrace y te llame a abrazar a estar presente. Que no esté limitada por el tiempo, el lugar ni los días, ni las horas y ella sea tu cálido abrazo a Dios y ella toque sus puertas constantemente sin desfallecer, sin desesperar, sin perder la confianza en que están siendo escuchadas, y serán respondidas tarde o temprano según la voluntad de Dios.
Que la palabra de Dios te ayude a fortalecer tu alma, tu mente, tu corazón para que aprendas a persistir en tus metas y planes y a llevar calor humano, vida, amor y paz a quienes Dios ha puesto en tu senda.
Bendiciones
Lucas (18 1-8)

















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