EL TREN DE LA LUZ
- csfasis
- Aug 2, 2018
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Paz y bien hermanos.
Un hábito bien esparcido entre los usuarios del sistema de trenes rápidos subterráneos que proveen servicio a las ciudades principales de algunos lugares del mundo, es el de correr por los túneles semi oscuros y las escaleras para cambiar de un tren a otro o para coger el primer tren del día. Se encuentran en ocasiones personas corriendo para arriba y otros para abajo y dependiendo la hora del día muchas veces todos usan todas las escaleras en una sola dirección. Cuando se llega al tren se salta a su interior rápidamente antes de que las puertas se cierren y se ve en la cara de los agitados pasajeros que llegan así, un alivio, una sonrisa, un gozo porque lograron su objetivo. La tristeza viene cuando se dan cuenta que se montaron en el tren equivocado porque asumieron y no vieron, o no quisieron ver las señales, porque estaban seguros de lo que hacían. La oscuridad se presenta a la humanidad en diferentes formas y paquetes. Hoy día es más usual que venga encubierta de luz, para que quien la acoja, no note que en realidad su interior es solo oscuridad. La mente humana como los trenes subterráneos corre por túneles no visibles, no iluminados, donde la única luz es la del tren o la única luz es la de los valores y principios personales. Algunas personas han decidido apagar la única luz, porque perturba, distrae, roba el gozo, la satisfacción, la euforia, el placer que trae. Llega un momento en la vida de que estas personas abordan constantemente el único tren que no requiere correr, ni agitarse nunca más, que pasa constantemente y alimenta todas las direcciones de la vida. Es el tren expreso de la mentira cuya oscuridad se esparce velozmente. Así es como oscurece la mente, el corazón y todo lo que va tocando.
A este mundo de ruina, enfermedad, tristeza, depresión rodeado por la oscuridad, Dios, envía su luz celestial revestida en la fragancia, el aroma, la mirada, las huellas, la voluntad, y la presencia efusiva y misericordiosa de Jesús. Dios, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.
Hay solo dos trenes en esta vida y el juicio consiste en esto: con uno, la luz vino al mundo para quienes se desean alejar de las tinieblas, y con el otro, los hombres han preferido quedarse en las tiniebla que con la luz.
Deja de correr por la vida entre túneles, cuevas, recovecos, esquinas, que resguardan la oscuridad. Lleva tus pasos por caminos de luz, de paz, de alegría. Lleva oración a tus labios para que tu alma se ilumine, tu corazón se reanime, tu mente con claridad se encamine. Instruye tu existencia con la palabra de Dios, para que lo negativo, lo oscuro, lo perverso, lo indebido, perezca, sea extirpado de tu ser, eliminado y rechazado, dándole a tu vida claridad, porque el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.
El tren de la luz es Dios, porque Dios no ata, sino que libera, los mandamientos no obligan, sino que aconsejan y guían, la verdad ilumina, la fe sostiene y la vida se alimenta del amor y la luz que solamente Dios te puede dar, nadie más.
Bendiciones
Juan (3 14-21)